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La esquila de San José, detona con densidad su bronce

  • Su badajo pega con fuerza en el metal ancestral dejando escapar el sonido libertario del México independiente

 

  • Quienes escuchan repicar sus tonos sonoros se les “enchina la piel” y se les nublan los ojos de llanto

Por Ricardo FLORESMIRANDA

La-Campana-de-DoloresLa Esquila de San José en sus 254 años de vida, su presencia ha sido relevante y significativa en la historia de México. Ha marcado etapas legendarias, difíciles de olvidar; perceptible al tiempo bronco; imperturbable y serena en períodos de paz social.

Su complexión física de 750 kilogramos de peso, distribuida en 1.04 metros de diámetro y 0.72 centímetros de altura, la mantienen con energía y potencia cada vez que vibra al Grito Libertario, como lo hizo aquella madrugada del 16 de septiembre de 1810, cuando el párroco Miguel Hidalgo y Costilla hizo estremecer el badajo en su cuerpo férreo de 11 centímetros de espesor, que al tañer el bronce emitió sus ondas sonoras hasta los oídos de la población convocándolos  a reunirse en el atrio de la parroquia de Dolores, para iniciar la “Guerra de Independencia”.

Desde su nacimiento el 28 de junio de 1768, sus padres, orfebres, pertenecientes a la Congregación de Nuestra Señora de los Dolores, obispado de Michoacán, en su fundación la hicieron con todo el amor proporcionándole 90 por ciento de cobre, 9.7 por ciento de estaño y 0.3 por ciento de plata con huellas de oro, según su “ADN” científico que permitió conocerla a fondo de que está concebida la “Esquila de San José”, como fue bautizada de origen, en honor del señor San José, Patrono de la Nueva España.

La Esquila de San José, una vez constituida y bendecida se le destinó habitar en el campanario de la torre oriental del curato de Dolores, en el que durante 42 años de vida sonora estuvieron destinados para llamar a la comunidad a los eventos religiosos y seculares.

Miguel_Hidalgo_con_estandarteFue a partir del 16 de septiembre de 1810 cuando el sonido de bronce de la célebre campana se torna vibrante, fuerte y libertario, fecha que la marcaría como un emblema significativo.

Sin embargo, nuestra señorial Esquila después del llamado libertario, antes de llegar a su actual nicho, tuvo que pasar 86 años más en el campanario de la parroquia de nuestra señora de los Dolores cumpliendo su noble misión: convocar a los feligreses de la región a cumplir con sus obligaciones religiosas y eclesiásticas.

Durante esos 86 años de letargo, sosiego y abstracción que vivió la insigne campana, en el pueblo de Dolores, el país sobrevivió 11 años de la Guerra de Independencia hasta su consumación en 1821; 11 meses del primer Imperio Mexicano de Agustin de Iturbide que sólo duró de 1822 a 1823; el primer gobierno provisional encabezado por Nicolás Bravo de 1823 a 1824; la primera República Federal presidida por Guadalupe Victoria y quien sería sustituido por varios personajes entre los años 1824 a 1836; así como la Republica Centralista gobernada por varios caudillos en el lapso de 1836 a 1846.

De la misma manera, mientras nuestra insigne campana seguía en su sagrada misión en la torre parroquial, el país padeció la segunda República Federal administrada por diferentes jefes durante los años de 1846 a 1853; al igual, uno de los tantos  periodos de gobierno de la dictadura de Antonio López de Santa Anna de 1853 a 1855; además de la Reforma en los años de 1855 a 1867; el segundo Imperio  Mexicano de Maximiliano de Habsburgo que se dio entre los años de 1864 a 1867; la República Restaurada con Benito Juárez como presidente de México de 1867 a 1876; hasta que finalmente, en el gobierno de Porfirio Díaz Mori (1876-1911),  la Esquila de San José fue eximida  de sus cotidianas y tediosas obligaciones religiosas para proporcionarle el lugar que merecía tener como símbolo nacional.

Y, esto fue gracias al entusiasmo e inventiva de Don Guillermo Valleto, regidor de festividades del Ayuntamiento de México y del periodista Gabriel Villanueva, al plantearle la iniciativa al Presidente Porfirio Díaz, de traer a la emblemática campana a la ciudad capital y ubicarla en  un lugar digno, puesto que representa un símbolo de la patria y la cual no podía estar abandonada en la torre oriente del templo de Dolores, sino admirada por los mexicanos, a sabiendas que su repicar fue el grito de libertad.

El General Díaz, ordenó a los generales Sostenes Rocha e Ignacio Salas traer la campana y encargarse del traslado, para lo cual fue retirada de la torre del campanario el martes 28 de julio de 1896.

bbdfa6ca2ce2a49347464a6ca5140e3fUn mes y dos semanas después, el lunes 14 de septiembre fue colocada en un relieve entre la parte superior del balcón central del Palacio Nacional y el remate del inmueble donde lucía un enorme reloj, para que martes 15 a las 11 de la noche, Don Porfirio, entusiasmado por tener a la honorable huésped, la hizo sonar por primera vez en la ciudad de México con motivo de la celebración del 86 aniversario del inicio de la gesta independentista ante la presencia de miles de compatriotas, que gustosos vitoreaban el canto sonoro del bronce en el corazón mismo de la capital de la República.

Esa  extraordinaria noche del 15 de septiembre fue de doble conmemoración y alegría, tanto que Don Porfirio a la vez que festejaba sus 66 años de edad (15 de septiembre de 1830), celebraba un éxito político más a su favor: tener en Palacio Nacional la Esquila de San José, a la que el pueblo la rebautizó con el nombre de “Campana de Dolores”; “la mismita que el padrecito Hidalgo tocó”.

En mayo de 1926, el entonces presidente Plutarco Elías Calles (1924-1928), al ordenar la construcción de un tercer nivel a la estructura original del Palacio Nacional, también la Señorial Campana estrenó casa, se le construyó la hornacina en la que actualmente a los ojos de todo México se aprecia llamativa e interesante, aun cuando está a 22 metros de altura.

En remembranza al 150 aniversario del Grito de Independencia el 15 de septiembre de 1960, nuestra insigne campana permitió al Presidente Adolfo López Mateos, un muestreo de su “ADN” con el propósito de reproducir a su semejanza 32 hermanas de bronce para estar presente en igual número de fachadas de los palacios de gobierno de los 32 estados federativos del país.

Además de las 32 campanas afines, se ordenó una más para la Parroquia de Dolores Hidalgo. Correspondió el honor al propio mandatario López Mateos tañer el bronce de la análoga Esquila de San José y dar el Grito Libertario en la histórica población, tal y como lo había hecho 150 años atrás el cura Miguel Hidalgo y Costilla.

Quince años después, en 1985, el Presidente Miguel de la Madrid Hurtado, enalteció el sonido libertario de la Campana de Dolores al recordar el 175 aniversario de la Independencia para que fuera vitoreada a lo ancho y largo de la República Mexicana, en compañía del Lábaro patrio y del texto original de la Constitución de 1917.

Para realizar el largo recorrido por el país, la Campana de Dolores fue bajada de su nicho la noche del domingo 3 de febrero de 1985; al día siguiente en un furgón creado para su exhibición inició su largo recorrido por varias ciudades, donde cientos de miles de mexicanos a su paso la aplaudieron y alabaron. Durante su gira de más de un mes, al igual que el Lábaro Patrio y la Constitución de 1917, estuvieron custodiados por los Cadetes del Colegio Militar, en su extensa trayectoria realizada algunas veces por tren, otras en barco y en avión.

En el 212 aniversario de la Independencia, la Esquila de San José detona su bronce con densidad desde la parte alta del balcón central de Palacio Nacional; quienes escuchan repicar sus tonos sonoros se les “enchina la piel”, palpita el corazón y hay personas que se les nublan los ojos de llanto. Su badajo pendiente de un cordón tricolor pegó con fuerza, una y otra vez, en el metal ancestral dejando escapar el sonido libertario del México independiente.

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Fuente informativa:

  • Dirección de Conservación de Palacio Nacional
  • Dirección General de Sitios y Monumentos del Patrimonio Cultural
  • Enciclopedia Historia de México
  • Enciclopedia Grafica Hermanos Casasola
  • Página Web Gobernantes de México
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