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La mansión de los Rivas Mercado, una hermosa joya arquitectónica

  • Guarda en sus interiores y en cada rincón un sinfín de historias, anécdotas y leyendas que la hacen extraordinaria

Por Ricardo FLORESMIRANDA

imageEn la actualidad, la casa de la familia Rivas Mercado renace como una hermosa joya arquitectónica en medio de una de las colonias más populosas de la ciudad de México.

La mansión de más de un siglo de antigüedad, ubicada en la calle Héroes 45 en el corazón de la Guerrero, colonia por entonces destinada a ser una de las más lujosas del porfiriato, por sus faustosas edificaciones construidas y por sus acaudalados habitantes que moraban en ellas, sobrevivió a los embates de los revolucionarios carrancistas y al transcurso del tiempo.

f768x1-310322_310449_5050En esta hermosa mansión que construyó el arquitecto Antonio Rivas Mercado transcurrió su niñez y adolescencia Antonieta Valeria Rivas Mercado Castellanos, quien fue escritora, promotora cultural, defensora de los derechos de la mujer y activista política.

La escritora Kathryn S. Blair, que fue nuera de Antonieta, en su libro “A La sombra del Ángel, describe con precisión la casa: “La mansión de los Rivas Mercado proyectaba una personalidad única. Era una casa de dos pisos, aunque de línea horizontal, plantada en ángulo y de buena altura. Se entraba por una larga galería abierta desde la cual se proyectaba un pórtico clásico sobre el rellano de un par de escaleras que bajaban de cada lado hasta el camino circular. Rompía la simetría un pabellón solitario en el extremo derecho de la galería y, por encima del techo alto y plano, había una torre visible desde la calle. Una armoniosa composición de piedra y ladrillo adornaba la fachada y un friso de mosaico coronaba el largo de la galería, agregando un toque pompeyano. ‘Clásico-Ecléctico’, los colegas de Antonio habían bautizado el estilo: puro Rivas Mercado”.

La hermosa casona, además de haber sido propiedad de Don Antonio quien la construyó a su complacencia y agrado, guarda en sus interiores y en cada rincón de la construcción un sinfín de historias, anécdotas y leyendas que la hacen extraordinaria y que algunos episodios sucedidos allí nos los narra magistral Kathryn S. Blair, como fue al arribo de Venustiano Carranza, primer jefe del ejército constitucionalista y su estado mayor, a la ciudad de México, en agosto de 1914, donde sus diferentes generales confiscaron residencias, mansiones y casonas, en particular de la sociedad porfirista, para acampar a sus tropas y hacer de estas sus centros de operaciones militares.

– “Antonio, cierra tus puertas a canto y lodo y quédate adentro –le advirtió la voz de un vecino, una voz cargada de ansiedad-. Un general se dirige hacia tu casa seguido de una partida de soldados. Anda buscando dónde establecer su cuartel general”.

antonieta_yapEran las palabras alarmantes de uno de sus vecinos que le advertía por teléfono al arquitecto Antonio Rivas Mercado, de la posible invasión a su casa por parte de las tropas carrancistas al mando del general Lucio Blanco Fuentes.

“…Escucha, acaban de doblar la esquina de Violeta. Mi reloj dice las doce y diez. No tardarán quince minutos en llegar a Héroes ¡Enciérrate!”.

Don Antonio, artífice de la columna de la Independencia y considerado como uno de los arquitectos oficiales del régimen del general Porfirio Díaz, tomó sus previsiones con cautela y reunió a su familia, así como a la servidumbre para instruirlas en caso de ser objetos de un allanamiento de la soldadesca.

– “Los revolucionarios acaban de entrar en nuestra calle. Están tomando las casas grandes para acuartelar a sus soldados y tal vez escojan la nuestra. Quiero que todas las mujeres y niños bajen al sótano hasta que comprobemos que no hay peligro…”

Este suceso en una descripción novelada nos lleva hasta el interior mismo de la residencia de Don Antonio Rivas Mercado que con las armas en la mano defendió a su familia y su hogar de los embates de los revolucionarios carrancistas.

Otro acontecimiento registrado en la mansión de Héroes 45, residencia donde habitaban, además de Don Antonio, sus hijos Alicia, Antonieta, Mario, Amelia y su hermano Alberto, así como la ayudanta, la cocinera, la lavandera, las recamareras y el chofer, fue cuando el general Lucio Blanco se presentó ante el arquitecto Rivas Mercado a fin de solicitarle su anuencia para que sus soldados realizaran prácticas para marchar “…en nuestro camino circular. Van a desfilar el 16 de septiembre y esos cuates no han practicado nunca la media vuelta…”, ya que la casa afrancesada de dos niveles contaba con un domo de árboles que disimulaba al camino semicircular que conducía hasta la terraza de la entra de la mansión.

2-3Don Antonio había sido consecuente con la solicitud del general Lucio Blanco y evitar malentendidos, pero sobre todo que respetara su propiedad de los atropellos de los soldados, que tenían el permiso de su jefe para robar y destruir las casas de sus vecinos, como fue la agresión que sufrió la propiedad de Don Joaquín Demetrio Casasús, economista, jurista, escritor y político.

Kathryn S. Blair, nos describe este episodio de la barbaridad de la soldadesca que se apoderó de la casa de Don Joaquín:

“La puerta de enfrente se abrió y un general sonriente exhibió ante sus hombres un llavero cargado de llaves.

-Bienvenidos al cuartel general, muchachos –anunció con entusiasmo-. Más tarde asignaré las habitaciones. Hay amplios establos en la parte de atrás”.

Recogiendo los bultos, las mujeres empezaron a pasar por la puerta de la casa de Casasús…”

318408_232617920129845_1393947_nSi, la revolución mexicana ni las huestes carrancistas lograron destruir la propiedad de la familia Rivas Mercado, sí hizo desperfectos en el inmueble el cambio de un nuevo propietario y el tiempo en que estuvo abandonada la mansión, edificada en 1893 con un estilo ecléctico (original, único), que por fortuna en el 2017 fue rescatada y restaurada por las autoridades culturales para devolverle su majestuosidad arquitectónica.

Años atrás, antes de que fuera restaurada la casa de los Rivas Mercado por la Fundación Conmemoraciones 2010, A.C., tuve la oportunidad de recorrer la mansión y a pesar de estar en ruinas fulguraba admirable sus interiores y su exterior; asimismo, conocí al arquitecto Rafael Sosa y Mancebo quien fue el antiguo propietario de la mansión que la heredó de su señor padre, el doctor Rafael Sosa Mora, el cual se la compró a la señora Alicia Rivas Mercado Castellanos, la hija mayor de Don Antonio, entre los años de 1931 y 1932.

En entrevista con el arquitecto Rafael Sosa, me expresó que el a su vez la vendió; sin embargo, las personas que la compraron no cumplieron con el pago correspondiente y tuvo que recuperar la propiedad de nueva cuenta, hasta que logró concretar la venta con la Fundación Conmemoraciones 2010, A.C.

Años atrás, antes de que fuera restaurada la casa de los Rivas Mercado por la Fundación Conmemoraciones 2010, A.C., tuve la oportunidad de recorrer la mansión y a pesar de estar en ruinas fulguraba admirable sus interiores y su exterior; asimismo, conocí al arquitecto Rafael Sosa y Mancebo quien fue el antiguo propietario de la mansión que la heredó de su señor padre, el doctor Rafael Sosa Mora, el cual se la compró a la señora Alicia Rivas Mercado Castellanos, la hija mayor de Don Antonio, entre los años de 1931 y 1932.

En entrevista con el arquitecto Rafael Sosa, me expresó que el a su vez la vendió; sin embargo, las personas que la compraron no cumplieron con el pago correspondiente y tuvo que recuperar la propiedad de nueva cuenta, hasta que logró concretar la venta con la Fundación Conmemoraciones 2010, A.C.

Hoy, el emblemático inmueble histórico de gran valor arquitectónico está abierto al público desde mayo de 2017 y bien vale la pena conocer la majestuosidad de la residencia de dos grandes personalidades de México que dejaron a los mexicanos su valioso legado cultural y artístico: el arquitecto Antonio Rivas Mercado y la escritora Antonieta Valeria Rivas Mercado.

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